Al paso que vamos sinceramente no creo que la asociación que se hace tradicionalmente entre paella, tortilla de patata, sangría (o vaya usted a saber) con España vaya a durar mucho. La razón es que hace ya unos años en que la hostelería de este país lo que ha empezado es una carrera sin fin hacia “la mejor hamburguesa”, inundando nuestras ciudades de restaurantes dedicados a este plato. Y lo más llamativo de todo no es que haya miles de hamburgueserías, es que prácticamente todas han ganado algún premio (no se sabe cuál) o son reconocidas como la mejor entre las mejores (no se sabe por quién). Pero en este absurdo panorama, como siempre, hay locales que destacan con un producto y cocinado realmente por encima de la media, y que curiosamente no suelen haber ganado ningún premio. Este es el caso de Freaks Burger, pequeño local muy cercano a República de Argentina en Madrid, y que sin duda salvan el nombre entre tanto despropósito.

Pedimos para entrar unos aros de cebolla cortados finísimos, como hilos diría yo, y rebozados y fritos de una forma ultra crujiente. La salsa que los acompañaba de miel y mostaza perfecta para acompañar. Seguimos con las hamburguesas, como no, para descubrir una carne de verdadera calidad. Se trata de vaca rubia cocinada al punto que le pedimos (alguien entiende porque en la mayoría de las hamburgueserías te preguntan el punto para luego no hacerte ni caso??) y con una jugosidad que las convierte en complicadas de comer pero excelentes de sabor. El pan es tipo brioche y entre los acompañamientos nos ha llamado la atención la calidad de los pepinillos, tomates secos o la sencilla rúcula, detalles de los que fácilmente se olvidan en otros lugares. Las patatas fritas sencillas y la ensalada de col suave y muy alejada de las acideces descontroladas de otros lugares. En general todo transmite una sensación de comida casera recién hecha, algo realmente difícil en el fast food. Para cerrar una tarta de la abuela igualmente sencilla y casera: capas de galleta y chocolate ……una tras otra sin más. El café lo tomamos disfrutando de la luz de invierno que hay en todas las mesas gracias a los estupendos ventanales, ¿Se puede pedir más?

Detalles

Estuvimos muy a gusto comiendo aquí, es un restaurante acogedor. El restaurante de la calle Gabriel Lobo tiene una disposición en su estructura que hace las salas pequeñas acogedoras y sin ruido. Es muy luminoso y está decorado con carteles de conciertos. Están cuidados los detalles; la mantelería  la vajilla, la música!

Nos gustó mucho. Hay que volver a tomar Milanesa de Ternera Blanca extra grande, que es uno de los recomendados.

https://freaksburger.com/

Freak Burguer, hamburguesas en Madrid. Sardinasenlata