El desayuno es la comida del día que más me gusta. Para saber si un hotel merece la pena, en mi baremo personal, el 50% de la nota la tendría el desayuno y en este caso el Hotel la Tangerina en Tanger tiene un 10. El desayuno no es solo la comida, es el lugar donde lo tomas, la vajilla, las personas que te lo sirven, la ceremonia de empezar el día.
En este hotel maravilloso, con personas amables y hospitalarias, podías elegir entre tres saloncitos diferentes donde querías desayunar. Los tres igual de bonitos, decorados con antigüedades; cuadros magníficos, espejos y lámparas, alfombras, cojines… todo elegido con cuidado.
Las mesas se cubren con Sabrá o kilim marroquí muy sencillos, y la vajilla también es una cerámica marroquí mezclada con una cerámica normal y corriente de lo más práctica. Por supuesto una bonita tetera con sus vasos.
El desayuno consistía en un zumo de naranja, fruta en trocitos, siempre muy fresca y rica (mandarinas, kiwi, manzana, mango) Un pan caliente msemen, que lo tomamos con queso fresco y miel, o queso fresco y mermelada (ponen varios botecitos con dos mermeladas diferente, otro de miel, otro de mantequilla y otro con el queso).
Otro pan, también caliente, Haseba que tomamos con mantequilla o con aceite de oliva y con una tortilla francesa con queso.
Terminamos comiendo un bizcocho casero que cada día es diferente. Todo esto acompañado de té verde con menta o café.
Tendremos que volver…







